Eric Musselman y un partido para la historia

Eric Musselman y un partido para la historia

Podríamos decir que de casta le viene al galgo, y es que Eric Musselman es de esos entrenadores forjados a este deporte desde que era un cachorro. Siempre ligado al mundo del baloncesto por su padre, el también mítico entrenador Bill Musselman, en la casa del pequeño Eric siempre se respiraba baloncesto gracias a él, su mentor, y su carrera como entrenador comenzó desde muy pequeño, mucho antes de que debutase en un banquillo con escasos 25 años.

Dos ligas semiprofesionales como la CBA y la USBL le dieron la bienvenida como entrenador, donde comenzó a fraguarse un nombre desde muy joven, hasta el punto de convertirse en el entrenador con mejor porcentaje de victorias en la CBA desde George Karl, que se dice pronto. Con un currículum que empezaba a llenarse, y teniendo un apellido tan ligado al mundo cestista, su salto a la NBA parecía cuestión de tiempo.

Debutó con su padre, quién si no, en Minnesota Timberwolves como uno de sus asistentes, mucho antes de su travesía en la CBA, para nuevamente encontrarse en la NBA casi diez años después de manos de todo un Chuck Daly en Orlando Magic, donde compartió staff también con Doc Rivers, para estar dos años más aprendiendo de Lon Kruger en Atlanta Hawks en su poca exitosa trayectoria al frente de la franquicia de Georgia. Pero su gran oportunidad llegaría en 2002, donde por fin se enfrentaría al reto de ser entrenador jefe de un banquillo NBA al frente de los Golden State Warriors de Gilbert Arenas, Jason Richardson y Antawn Jamison, entre otros. Dos años en Oakland le ayudaron a crecer más que en toda su vida posterior como entrenador, llegando incluso a ser segundo en la carrera por el Coach of the Year tras Gregg Popovich en uno de los años donde los Warriors comenzaban a resurgir hasta llegar a lo que son hoy en día.

Posteriormente le seguiría un año menos productivo en Sacramento, sustituyendo a Rick Adelman, otro par de años de asistente en Memphis para Mike Fratello, donde coincidió con Pau Gasol, para seguir aprendiendo en la D-League -donde sí que fue Coach of the Year- y al frente de selecciones como República Dominicana o Venezuela. Pero entonces encontró su sitio, esa estabilidad que necesitaba tras unos años de vaivén continuo en varias competiciones y tras la presión que le supuso esos años en la NBA. La competición universitaria resultó ser su redención.

Un técnico tan fundamentado en este deporte y con mucho que aportar todavía dada su juventud, encontraría en la NCAA su forma de reencontrarse con el baloncesto. Y tras varios años como asistente de Herb Sendek en Arizona State y de Johnny Jones en LSU fue la universidad de Nevada la que acabó por apostar por él como entrenador tras el cese de David Carter tras seis años en el programa.

La liberación

El reto de Musselman en su primer año en Reno no era ni mucho menos un juego de niños. La Mountain West Conference no es un de las conferencias más potentes de la competición, pero estos últimos años sí que se ha caracterizado por unos programas que tienen mimbres para hacer mucho daño a los equipos de las grandes conferencias, pugnando incluso de tú a tú en los rankings nacionales, con San Diego State, UNLV y New Mexico como principales exponentes.

El programa de baloncesto de los Wolf Pack pasó sus mejores años recientemente, entre 2004 y 2007, donde de manos de figuras como Kirk Snyder o Nick Fazekas llegaron a sumar cuatro participaciones en el NCAA Tournament de manera consecutiva, siendo el cenit en 2004 donde llegaron hasta el Sweet Sixteen, donde los Yellow Jackets -más tarde proclamados como subcampeones nacionales- les dejaron en la cuneta no sin problemas.

Casi diez años después, los de Reno no han terminado de alcanzar cotas importantes a nivel nacional tal como hicieron antaño. Mucho se habló que posteriormente de que los de Nevada podrían regresar a la élite con el pívot JaVale McGee y con el alero Luke Babbitt, probablemente el mejor recruit del programa en toda su historia, pero tras dos buenos años en la disciplina del programa prefirieron continuar sus carreras en la NBA al no ser capaces de aupar al equipo al Tournament. El momento de Musselman había llegado, y ya en su presentación con el equipo el curso pasado se podía intuir que las cosas podrían cambiar.

¡Y vaya si lo cambió! Tras una temporada non-conference discreta con alguna derrota inesperada ante Hawaii o Cal State Fullerton, el equipo logró rehacerse en los duelos de conferencia, rascando importantes victorias ante Wyoming, UNLV o Colorado State que les hicieron colocarse en un más que meritorio cuarto puesto en la MWC con un récord de 10-8, por delante de programas más potentes como New Mexico o UNLV. Tras una más que destacada victoria en cuartos de final del torneo ante los Lobos, probablemente la victoria más importante del año, los Aztecs no les dieron opción en semifinales, pero para su fortuna lograron una invitación para clasificarse al CBI, uno de los torneos de post-temporada donde participan universidades que no han sido invitadas al NCAA Tournament ni al NIT.

Pero como suele pasar en la NCAA, lo mejor siempre está por llegar. Este pasado año el CBI se disputó precisamente en Reno, ante su público, y todo les vino de cara. Un duro encuentro ante Montana en primera ronda dejó paso a uno no menos fácil ante Eastern Washington en cuartos de final, y con su público por bandera se plantaron en la final del CBI tras vencer a los Catamounts de Vermont por un claro 86-72. Una final de locos, a tres partidos, ante Morehead State acabó decantándose del lado local, y Nevada sumó su primer triunfo universitario de su historia tras vencer en una prórroga de infarto el torneo. Y todo en el debut de Musselman con el programa, convirtiéndose en el segundo entrenador universitario de la historia en vencer el CBI en su año de debut, tras Shaka Smart con los Rams en 2010.

Un partido para la historia

Este nuevo curso, segundo con Musselman al frente de los banquillos, se ha presentado muy ilusionante para los Wolf Pack. Algunos jugadores como Tyron Criswell o Marqueze Coleman se graduaron, pero Musselman comenzó su primer año de reclutamiento intensivo para los de Reno, y el próximo curso formará un equipo muy competitivo a base de transfers donde llegarán los hermanos Martin, Caleb y Cody, procedentes de North Carolina State, Hallice Cooke desde Iowa State o Kendall Stephens desde Purdue. Además, hay que sumar dos cuatro estrellas como Joshua Hall y Devearl Ramsey o el tres estrellas Kenneth Wooten.

Su calendario non-conference se saldó con un buen 11-2, sumando únicamente derrotas ante St. Mary’s y Iona y con alguna victoria de mérito como ante Washington y Oregon State. La MWC arrancó de manera contrapuesta, con victoria en casa ante San Jose State, una mínima derrota ante Fresno State y una nueva victoria de gran mérito frente a San Diego State, la favorita de la conferencia. Su siguiente duelo fue en una de las pistas más míticas del baloncesto universitario, The Pit, hogar de los Lobos de New Mexico, un encuentro complicado para los Wolf Pack… que acabó pasando a la historia del baloncesto NCAA.

El partido parecía decantado para el conjunto local, que a falta de once minutos vencía por 25 puntos de diferencia, una diferencia que se redujo posteriormente a 14 con poco más de un minuto por jugarse (90-76) y con todo visto para sentencia… presumiblemente. Lo que pasó a continuación no lo olvidarán fácilmente los aficionados asistentes al The Pit, que vieron como los Wolf Pack neutralizaron la ventaja de 14 puntos en un último minuto de locura universitaria.

Los triples comenzaron a llover en Albuquerque desde el lado visitante. De todos los colores, desde todas las distancias. Charlie Tooley, Jordan Caroline y Marcus Marshall por tres veces acertaron el aro rival desde más allá de la línea de tres puntos durante ese minuto loco, incluyendo un último triple de Marshall que forzaba el 94-94 para llevar el partido a la prórroga. Elijah Brown y Tim Williams cogieron las riendas para los Lobos en el período extra, pero estaba claro que había un halo especial por el cual el partido no estaba hecho para los Lobos ese día.

A menos de un minuto para el final de la prórroga, los Wolf Pack aún no se habían puesto por delante del marcador salvo el 7-6 con tres minutos de partido. Lograron ponerse a uno a 38 segundos para el final con Cameron Oliver culminando una buena acción con un mate (102-103), pero una falta de Lindsey Drew a 8 segundos para el final daba la oportunidad a New Mexico para sentenciar con dos tiros libres. Elijah Brown erraba el primer tiro, pero no falló el segundo (102-104), quedando una última posesión para los visitantes.

Pero el hombre del partido fue Jordan Caroline. El alero se fue hasta los 45 puntos y 13 rebotes, haciendo el silencio en la pista local con una rápida jugada personal que acabó encestando un triple medio en carrera tras una malísima defensa rival. Con apenas tres segundos los Lobos trataron de replicar ipso facto, pero no había tiempo para más, y todo lo demás quedó para la historia.

«He entrenado en la universidad, he entrenado en la NBA, he entrenado en el baloncesto internacional… y jamás había visto algo así», eran las palabras de un Musselman totalmente alucinado por ser parte del partido que había visto. «Lo mejor de este partido es que nuestros chicos saben que podemos ganar cualquier partido, remontar cualquier déficit en el marcador. Tengo 52 años, y esto también es una lección para mí de que todo es posible en este deporte».

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