Escándalo sexual en Michigan State

No son buenos tiempos para el deporte universitario. Hace unos días se produjo la sentencia de 40 a 175 años a Larry Nassar, ex-médico de la selección estadounidense de gimnasia y de gimnasia, atletismo y remo de la universidad de Michigan State, por abusar sexualmente de más de 160 mujeres y por pertenencia de pornografía infantil. Una noticia que ha paralizado totalmente el deporte norteamericano estos últimos días.

Este escándalo está salpicando también al deporte universitario y a la propia Michigan State, donde más de 21 cargos de la federación de gimnasia ya han presentado su dimisión, lo mismo que la propia rectora de la universidad, Lou Anna Simon, la cual fue también acusada por algunas víctimas por abusos sexuales. A ella se le sumó durante el día de ayer la dimisión de Mark Hollis, jefe de deportes de la universidad, puesto que ya desempeñaba cuando Nassar cometió estos delitos.

La NCAA ha hablado también sobre el asunto, destapando la sorpresa de muchos. Y es que su comisionado jefe, Mark Emmett, no solo admitió su conocimiento de los hechos, sino que conocía de primera mano que ya conocía casos similares en el que estaba implicado el equipo de baloncesto de Michigan State en 2010, donde han surgido nombres como los jugadores Keith Appling y Adreian Payne.

«A pesar de los recientes informes de violencia sexual que involucraron a dos jugadores de baloncesto de la universidad de Michigan State, uno de los cuales admitió violar a la víctima, ninguno de los dos fue acusado penalmente o incluso disciplinado por la escuela», comentó Kathy Redmond a The Athletic, de la Coalición Nacional contra Atletas Violentos. «Un informe anterior de violencia similar involucrando a otros dos jugadores de Michigan State tampoco fue corregido. Solo en los últimos dos años se reportaron 37 denuncias de agresión sexual por parte de los atletas de Michigan State, pero ninguna autoridad disciplinaria impuso sanciones a los jugadores involucrados».

Quién también se ha pronunciado tras la aparición de estas acusaciones es Tom Izzo, entrenador jefe del programa de baloncesto, quién la semana pasada había defendido a capa y espada a Lou Anna Simon con la aparición de los primeros reportes, pero cuyo discurso ya ha cambiado a día de hoy.

«Nuestra máxima prioridad en este proceso es la sanación de nuestros valientes supervivientes», dijo Izzo tras la victoria de anoche de los Spartans ante Wisconsin. «Como comunidad del campus tenemos que unirnos como espartanos para ser parte de ese proceso de curación. Nos afectará a todos».

Preguntado sobre la posibilidad de dimisión o retirada tras todos estos escándalos ya conocidos que implican al programa de baloncesto de la universidad, Izzo admitió que «no piensa irse a ninguna parte. Hoy han pasado muchas cosas que son parte de la vida, y me voy a preocupar por mi equipo, me preocuparé por los supervivientes y me preocuparé por lo que haga, y no tengo planes para hacer eso».

Estaremos atentos a posibles sanciones al programa después de salir a la luz este escándalo, y ver cómo afecta todo esto a la universidad de Michigan State, tanto a nivel mental como deportivo.

Imagen: Sporting News