NCAA y una oda al surrealismo

Sabemos a lo que hemos venido. Sabemos cómo es esta competición. Y sabemos que las temporadas son muy variopintas. La competición colegial de baloncesto no deja de sorprendernos, pero quizás lo de esta temporada roza ya lo inverosímil. Y yo, personalmente, ya no entiendo nada.

Examinamos programas y conferencias, y no damos crédito a cómo está la situación actual de la temporada a escasamente un mes para arrancar el NCAA Tournament. Conjuntos que una semana disputan uno de los mejores baloncestos en décadas para después amargar a su propio público en casa con derrotas totalmente injustificables; jugadores que rozan la excelencia sobre la pista día sí y día también y de pronto firman varias semanas donde parece que han perdido sus dotes para divertirse en la pista; y bueno, no hablemos ya del Top 25 nacional, donde lo vemos a día de hoy y en vez de baloncesto podríamos hablar del top 25 de softball, hockey sobre hielo o soccer, por poner un ejemplo, porque es para echarse a llorar y no parar.

Un ejemplo claro de esta locura es el gran favorito –al menos sobre el papel a principios de temporada– al título nacional, Duke Blue Devils. Marvin Bagley está jugando a un nivel escandaloso, y sin hacer mucho ruido jugadores como Wendell Carter, Gary Trent y hasta Grayson Allen están colaborando muy activamente en los partidos. La derrota ante Boston College fue un tropiezo, justificable en cierto modo, pero la de North Carolina State no tiene excusa, y caer ante uno de los peores equipos Majors de esta temporada como St. John’s (recordemos, 0-11 llevan en la Big East y tienen a su mejor jugador lesionado) en todo un Madison Square Garden… se nos acaban los motivos para buscarle un mínimo de coherencia. Un conjunto que en pretemporada era candidato a todo, con el mejor recruiting del país y que ya sumaba importantes triunfos como ante Michigan State, Texas o Florida. Y ojo, que viene nada menos que North Carolina.

Pero no nos bajamos de la ACC, una conferencia llamada a marcar un antes y un después en esta década a nivel de college basketball. Una conferencia liderada por una Virginia a la que nadie había invitado, jugando un baloncesto no muy elegante –hay que decirlo– pero que sabe explotar muy bien los recursos de sus jugadores. Y ahí se han plantado, sin venir a cuento, con una sola derrota en 23 partidos. Pero es que el segundo cajón de la conferencia… ¡lo ocupa Clemson! ¿Cuántos de vosotros hubieseis apostado por Virginia y Clemson liderando la ACC empezando el mes de febrero? Es de locos. Ya no voy a hablar de la 8ª plaza de North Carolina, la 10ª de Syracuse o la 13ª de Notre Dame, porque ya tendríamos para otro artículo.

Otra conferencia que está en un escalafón no correspondido es la Big 12. Con Kansas dominando a su antojo la conferencia año tras año, los grandes contenders en los que se han convertido programas como West Virginia o Baylor o la frescura que ha traído Trae Young esta temporada en Oklahoma… Era Texas Tech quien hasta esta noche estaba al frente de la –supuestamente– conferencia de mayor nivel de las Majors esta temporada. Sí, Keenan Evans está haciendo un temporadón, pero los Red Raiders no deberían opositar por estar en ese trono tras 10 partidos de conferencia. No tengo nada en contra de ellos ni mucho menos, pero resulta inadmisible como ni Kansas, ni West Virginia ni Oklahoma –tres programas que son portada casi todas las semanas en las webs especializadas norteamericanas– no hayan sido capaces de bajar a los de Chris Beard de lo más alto. Y si bien este año iba a ser el de Texas, ni el hype generado con las actuaciones individuales de Mohamed Bamba parece que vaya a salvar tampoco a Shaka Smart este año. Y cuidado con su puesto, que ya empieza a peligrar.

Siguiendo el repaso por las Majors nos paramos a observar la Big Ten, una de las conferencias que más nos gustan, donde se respira buen baloncesto desde hace décadas y donde Michigan State tiene todo de cara para alzarse con el título de conferencia. En la teoría, todo correcto, pero en la práctica vemos a unos Spartans que han vendido su liderato a dos programas con los que nadie contaba: Purdue y Ohio State. Los primeros, jugando a un baloncesto mucho más equilibrado desde la marcha de Caleb Swanigan (lógica, please?) mientras que los Buckeyes han sabido encontrar el talento en plena reconstrucción de su programa, con un Keita Bates-Diop al que muchos ni conocían hasta hace 3 semanas. Y Michigan State ha sumado dos feas derrotas ante los propios Buckeyes y los Wolverines, y aunque el equipo parece funcionar muy bien… el escándalo deportivo en el que se ha visto sumergido puede trastocarles en lo mental, y más con Tom Izzo implicado de una manera u otra. Cuesta mucho reconocer a esta Big Ten cuando ves a programas como Nebraska o Penn State por delante de Northwestern (iban a ser la supuesta gran sorpresa esta temporada), Maryland, Indiana o Minnesota (tras un gran inicio de temporada, llevan 8 derrotas en los últimos 9 partidos). Por no hablar de Wisconsin, totalmente irreconocibles con un 3-9 en la conferencia.

Una situación bastante llamativa ocurre también en la SEC, una conferencia donde Kentucky y Florida se repartían las tortas cada temporada, y que este año los primeros están siendo la gran decepción de la temporada –incluso se han permitido el lujo de estar fuera del top 25 por primera vez en muchos años– y los Gators este año no están jugando a nada, y no será por falta de talento. En cambio, encontramos al frente de la misma a una Auburn que inexplicablemente se ha alzado con el trono de la conferencia, un programa que tiene sancionado a sus dos mejores jugadores por las sanciones del FBI a principios de temporada (Danjel Purifoy y Austin Wiley) y que pese a todo se están marcando un 9-1 muy llamativo, aunque es verdad que todavía no han jugado ante Wildcats y Gators. Pero es que el segundo lugar de la conferencia es para la universidad de Tennessee, unos Volunteers que nadie sabe exactamente cómo han llegado a tan alta estima, pero que por el camino ya se han llevado a programas como Kentucky (dos veces) o Purdue. Inexplicable.

Y así podemos seguir hasta mañana. En la PAC-12 hasta hace nada reinaba Arizona State por encima de una Arizona llamada al campeonato nacional, y conjuntos como Oregon o UCLA están decepcionando de una manera descomunal. Y ojo a Washington, que a lo tonto se han plantado terceros de conferencia tras derrotar a Arizona este fin de semana, y están jugando mejor este año que no tienen a Markelle Fultz. No tiene desperdicio ninguno. En la AAC Wichita State no termina de sentirse cómodo, y hasta anoche tenían el mismo récord que Houston (!!), y solo Villanova parece mantener algo de cordura en la Big East, aunque se esperaba más de programas como Seton Hall o Marquette.

No sé vosotros, pero esta temporada está siendo un auténtico desmadre a la americana. Y como nos descuidemos, nos plantaremos con Texas Tech, Washington, Auburn y Virginia en forma de estrafalaria y estrambótica Final Four.

Yo no entiendo nada, y eso que sabíamos a lo que vinimos.

Imagen: SB Nation