North Carolina queda impune

North Carolina queda impune

Tras años de especulaciones e investigaciones, la NCAA al fin se ha pronunciado respecto al caso por fraude académico en el que se ha visto envuelta la universidad de North Carolina, fallando favorablemente hacia los Tar Heels… pese a que se ha demostrado que los de Chapel Hill realmente incurrieron en ciertas «trampas».

Este fraude académico -común para muchos deportes universitarios, especialmente el football y el baloncesto- fingía la existencia de una serie de clases falsas que permitían a cientos de estudiantes-atletas aprobar exámenes y mantener su beca deportiva un año más. Esto ocurría sobretodo para estudiantes de alto nivel deportivo que tenían problemas con sus estudios.

Se ha sabido, por ejemplo, que existió este fraude en carreras pertenecientes al departamento de «Estudios Americanos y Afroamericanos», donde la exigencia académica era notablemente inferior al del resto de estudios y donde muchas asignaturas podrían aprobarse sin asistir a clases y simplemente presentando un trabajo final. Una vez conocido esto, pronto el número de matrículas se incrementaron y hasta se popularizó entre estudiantes-atletas de gran nivel. Incluso, llegaron a ver la luz correos electrónicos de asesores académicos de North Carolina solicitando plaza para sus atletas específicamente para estos estudios.

Una vez destapado el escándalo hace unos años, la universidad de North Carolina rápidamente se impuso una sanción a sí misma con el objetivo de investigar lo sucedido, de tal forma que la propia NCAA tomase cartas en el asunto. Pero aunque se esperaban fuertes sanciones en forma de títulos nacionales perdidos, cientos de victorias no válidas y repercusión en forma de pérdidas de becas deportivas… la NCAA concluye que no ha habido irregularidades por su parte.

«Si bien los estudiantes-atletas probablemente se beneficiaron de los cursos, también lo hizo el cuerpo estudiantil en general. Además, el registro no estableció que la universidad creó y ofreció cursos como parte de un esfuerzo sistémico para beneficiar únicamente a estudiantes-atletas».

En definitiva, la NCAA demuestra con sus investigaciones que hubo «algo» que se cocinó en la universidad de North Carolina que supera la legalidad y del reglamento de la NCAA, pero que sin embargo no llega a ser competencia directa de la propia NCAA. Un vacío en el reglamento, un resquicio que no quiere ser extendido, una investigación que no quiere ser alargada por mucho más tiempo… Se le puede poner el nombre que sea, pero los Tar Heels se han visto claramente beneficiados por un comité que no ha querido hacer leña del árbol caído y que se ha mostrado severamente indulgente en uno de los casos de fraude más importantes de la historia del deporte universitario.

Imagen de portada: 247 Sports

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