El ciclo de North Carolina

El ciclo de North Carolina

Roy Williams, valores de leyenda

El uno de abril, todavía sin conocer campeón universitario, fue la fecha señalada por Roy Williams y la universidad de North Carolina para anunciar oficialmente la separación definitiva de sus caminos. Fue en el propio Dean Smith Center donde el veterano entrenador concedió su última rueda de prensa, un pabellón que le vio crecer primero como jugador, graduado en 1972, y que le vio regresar como asistente del gran Dean Smith durante diez años primero antes de hacerse un nombre relevante en la NCAA con Kansas y regresar a su alma mater para conducir a su amado programa a tres títulos nacionales en los últimos 18 años.

Jubilación más que merecida para el -ya podemos decirlo abiertamente- entrenador más relevante y laureado que ha tenido North Carolina en su historia. Por los títulos nacionales conseguidos, por sus más de 900 victorias, por ser el único entrenador capaz de lograr 400 victorias con dos programas diferentes, por llegar hasta a 9 Final Fours, tener uno de los porcentajes de victorias más altos de la historia de Division I, por reclutar al mejor jugador de la historia de este deporte… Tantos y tantos récords ha obtenido en su carrera que se podrían hablar sobre ellos párrafos enteros. Se merece todos los honores posibles, pero más allá de sus números y sus hazañas como líder del vestuario mucha gente coincide con el mismo discurso a la hora de despedir a Roy Williams del mundo del baloncesto: sus grandes valores humanos estaban muy por encima de su talento como entrenador.

Ex-jugadores suyos no han dudo en hacer hincapié en ello de manera pública: «coach Williams fue realmente una extensión de mi padre por el hecho de que le importaba más el Brice como persona que el Brice jugador«, decía por ejemplo Brice Johnson. «Tenía una frase que nos encantaba: ‘Roma no se construyó en un día, pero sí se trabajo en ella cada día’. Así es como funciona la vida y así es como funciona el baloncesto, el camino es seguir trabajando todos los días«. También se pronunció otro ex-jugador suyo como Kenny Williams: «Recuerdo mi primer partido, estaba lidiando con algunas cosas familiares y me había emocionado. Me llevó a un lado y hablamos durante 45 minutos. Pude desahogarme y él supo escucharme. Es una persona muy emocional.» Incluso, el mismísimo Michael Jordan no dudó también en referirse a Roy Williams como una personal especial en su carrera: «Su gran éxito en la cancha está realmente igualado por el impacto que tuvo en las vidas de los jugadores que entrenó, incluyéndome a mí. Estoy orgulloso de la forma en que continuó con la tradición del programa del entrenador Dean Smith, siempre poniendo a sus jugadores en primer lugar«.

Muy deportiva fue también la despedida a Williams por parte de la universidad de Duke, quien tuvo que sufrirle duramente muchos años. «Saludar al entrenador en jefe Roy Williams por una carrera legendaria de 48 años. Todo el respeto. Gracias por todo lo que han hecho por el juego, por nuestra liga y por la mayor rivalidad deportiva«, rezaba un breve comunicado del programa de Durham. De similar forma quiso hacer honor Mike Krzyzewski: «El baloncesto universitario pierde a uno de sus mejores entrenadores y a un hombre que realmente se preocupaba por el baloncesto y, lo que es más importante, por las personas que lo juegan. Si bien estábamos en lados opuestos por la mayor rivalidad del baloncesto universitario, ambos comprendimos lo afortunados que éramos de ser parte de él y siempre tratamos de representarlo de la manera que se merecía. Personalmente extrañaré competir contra él, verlo en las reuniones de entrenadores y tener la oportunidad de discutir cómo hacer que nuestro juego sea aún mejor«.

Porque no hay que olvidarlo, un entrenador NCAA no solo enseña a sus pupilos el arte de un deporte, sino que enseña valores que van mucho más allá de lo deportivo. Y Roy Williams ha sido un claro exponente de ello.

Hubert Davis, next chapter

Dean Smith, Bill Guthridge, Matt Doherty y Roy Williams. Si algo han tenido en común los entrenadores de la universidad de North Carolina en estos últimos 60 años es que han sido gente de la casa, ex-asistentes o ex-jugadores que crecieron y/o se criaron en las aulas y pabellones de Chapel Hill. Si bien sonaron Brad Stevens, John Beilein, Billy Donovan, Mark Few o Porter Moser, estaba claro que el reemplazo ideal para Williams tenía que estar en casa, y ahí los Hubert Davis, Steve Robinson, Jerry Stackhouse, Wes Miller, Mark Turgeon o Kenny Smith tenían mucho más sentido para el puesto.

Entre Davis y Robinson, los dos grandes consejeros de Roy Williams estos últimos años en los Tar Heels, estaba el juego, siendo el primero elegido. El propio Roy Williams había rescatado a Davis de las fauces de ESPN -donde analizaba y comentaba partidos de college basketball- hace nueve años para curtirlo como entrenador. «Mi mujer y yo lloramos, no porque dejáramos ESPN o porque no sabíamos en lo que nos estábamos metiendo«, relataba Davis en su día. «Estábamos llorando lágrimas de alegría y felicidad, sabiendo que esta era exactamente la dirección en la que tenía que ir y lo que tenía que hacer. Era el único lugar en el que quería estar y único lugar en el que quería entrenar«. Desde entonces su ayuda para Roy Williams fue esencial, siendo partícipe del último título nacional de los Tar Heels en 2017.

Llega como entrenador a sus 50 años tras una buena carrera universitaria como jugador, aunque con una carrera NBA no especialmente llamativa. Sobrino del gran Walter Davis, Hubert fue reclutado precisamente por Roy Williams cuando éste todavía era asistente de Dean Smith: «Estoy eufórico de poder llenar este lugar con Hubert. Ayudé a reclutarlo para Carolina en 1988, lo entrené en los World University Games en 1991 y siempre lo he admirado dentro y fuera de la cancha. Sabía que eventualmente llegaría el día en que tendría que reemplazar a los miembros del staff a medida que las cosas avanzaran«, dijo Roy Williams rueda de prensa. «El ‘coaching’ se basa en la enseñanza, las relaciones y la pasión, y creo que Hubert es la elección perfecta. Nuestros estudiantes-atletas se beneficiarán enormemente de lo que él agregue a nuestro equipo«.

El nuevo equipo de entrenadores asistentes de Davis en North Carolina lo conformarán Sean May -tan mítico como pasado de peso- héroe del campeonato de North Carolina de 2005 y jefe de operaciones de baloncesto del programa hasta ahora; su ex-compañero Jackie Manuel quien también formó parte del roster campeón de 2005 y que hasta ahora pertenecía al staff del equipo femenino; el veterano entrenador Jeff Lebo, que ha dirigido banquillos como los de Auburn, East Carolina o Tennessee Tech, que compartió vestuario como jugador junto al propio Hubert Davis; y Brad Frederick, el único entrenador asistente de la era Roy Williams que continúa en su puesto.

Hubert ya hizo saber en su rueda de prensa lo orgulloso que se siente de ser parte de la comunidad: «Amo esta universidad. Jugué aquí, obtuve mi título universitario aquí, me enamoré de mi esposa aquí, me casé aquí, me mudé aquí después de retirarme de la NBA y crie a mi familia aquí«. Un hombre de la casa, nunca mejor dicho.

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