Luka Garza y el valor del NBA Draft

Luka Garza y el valor del NBA Draft

Dos años consecutivos siendo el mejor jugador de toda la NCAA y jugando en la conferencia más dura de toda la nación no es suficiente para que Luka Garza se garantice uno de los 60 puestos en el próximo NBA Draft 2021. ¿Qué ocurre aquí?

Intentaré exponer las diferencias entre el valor de un jugador de primer nivel universitario y su valor real cuando lo extrapolamos al NBA Draft, usando precisamente el curioso caso que se nos presenta este año con Luka Garza.

 

La importancia del valor en el NBA Draft

Estos últimos meses mucha gente me ha hecho la misma pregunta: ¿Por qué si Luka Garza es tan bueno no aparece en los mocks de este NBA Draft 2021? Tendemos a generalizar -que no está mal tirado realmente- que el mejor jugador universitario de la temporada debe de tener cabida en la NBA, pero esto no tiene por qué ser así. Y no hace mucho tiempo hemos visto casos de jugadores como Tyler Hansbrough o Jimmer Fredette (por citar dos de los más representativos), jugadores con la vitola de estrella -casi hasta leyendas- a nivel universitario que estaban muy sobrados y que dominaban partidos a su antojo de una manera descomunal. Y jugadores que no lograron encontrar su sitio en la NBA. ¿Cómo es esto posible?

Es importante resaltar que tu juego en la universidad debe ser adaptable a tu futuro NBA, dos competiciones que tratan el mismo deporte pero cuyas aptitudes muchas veces no van en concordancia. Ya sabemos que en la NBA el aspecto físico es determinante, y en el caso de hombres altos es necesario además disponer de una más que recomendable fiabilidad defensiva y una movilidad en la pista que es cada vez se exige más. Sí, adiós al interior clásico. Esto puede dar para más de un debate, pero no es el tema que aquí cuestiono.

Y ahora es necesario poner sobre la mesa esas aptitudes que tienes como jugador universitario en todo un NBA Draft, tarea nada sencilla, donde cientos de jugadores son seleccionables cada año en él, y todos ellos pugnarán las semanas siguientes por un contrato NBA durante los circuitos veraniegos y los enfrentamientos de pretemporada. Aquí la pregunta que podemos hacernos podría ser: ¿Qué factores tienen en cuenta las franquicias NBA en un NBA draft?

Creo que hay un concepto muy interesante para abarcar en este punto, que es el del «valor» del jugador. Lo pongo entrecomillado porque no sé si seré capaz de darle la connotación que busco. Creo que un jugador universitario (Garza u otro) puede tener un potencial extraordinario en una competición como la NCAA, un jugador con un valor muy alto, pero si lo extrapolamos a la NBA lo lógico es que ese valor cambie. La capacidad de adaptación de ese jugador a ese nuevo medio -la NBA- y a esa nueva mentalidad de juego es crucial para su futuro allí, pero si no es capaz de moldearse para esa nueva etapa -o no se estima que pueda dar ese paso- su valor en el NBA Draft bajará notablemente.

Ya no hablo únicamente de las diferencias existentes en las cualidades físicas o del juego en la pista del jugador de cara a la NBA, sino que ese valor puede cambiar en función de aspectos como el potencial que se le estima por sus actuales capacidades, su ética de trabajo y fortaleza mental -el cómo de amueblada puede tener su cabeza- su potencial competitivo -por ejemplo, no es lo mismo jugar 4 años en una Mid-Major Conference que hacerlo en una Big Ten de mayor exigencia deportiva frente a futuros jugadores profesionales- o en circunstancias que no dependan directamente del jugador como las necesidades de una franquicia en el NBA Draft o si hay mucha competencia con jugadores del mismo puesto en posiciones del draft similares a las del jugador.

No son pocos los casos de jugadores con una buena carrera universitaria que han acabado undrafted porque su valor no ha sido el adecuado (me salen nombres recientes como los de Markus Howard, Ángel Delgado, Bonzie Colson o Kendrick Nunn), al igual que casos donde jugadores sin una carrera NCAA muy notable han logrado tener un valor muy grande en el NBA Draft (me salen nombres también recientes como los de Darius Garland, Tyler Herro, Jonathan Isaac o Zach Collins).

 

La ambigüedad de Luka Garza

Volviendo al tema Garza, hay cero dudas de su nivel y rendimiento en la universidad estos últimos años, y su perfil ofensivo para ser pívot es muy apetecible en la NBA. Ahora bien, ¿qué expectativas de futuro podéis ver a un pívot NBA cuya constitución física es casi nula y sus aptitudes defensivas son bastante deficientes? Y eso que su falta de explosividad como sus 23 añazos que cumple en este 2021 tampoco juegan a su favor. Es por ello que no resulta alarmante ver como su valor en este NBA Draft 2021 está muy por debajo del de otros compañeros de esta promoción de draft, aunque éstos no hubiesen tenido una temporada universitaria tan espectacular como la suya.

Sus dos últimas campañas en los Hawkeyes han sido espectaculares. Pero si bien ese valor de draft del que tanto hago referencia no juega a su favor, tiene otra serie de virtudes que tiene que saber explotar en las próximas semanas para acabar consiguiendo el tan ansiado contrato NBA. He leído muy pocas comparaciones NBA suyas, pero hay dos de ellas que pienso que le pueden ayudar a mejorar mucho: Enes Kanter y Nikola Vucevic. Obviamente son dos comparaciones al alza -especialmente en el caso del montenegrino- pero son dos prototipos de interiores NBA en los que Garza puede fijarse para explotar esas grandes capacidades que atesora y le han hecho ser un jugador diferencial a nivel universitario. Ya si es capaz de trasladar su juego -y sobre todo trabajar su físico- de cara a la NBA determinará su futuro en la liga en próximos años.

Lo mejor que puede ofrecer Garza en la NBA es hacer gala de su buen skillset ofensivo. Un jugador de casi siete pies de altura, un rango de tiro muy variado y capaz de ser una amenaza desde casi cualquier punto de la pista es siempre muy apetecible de tener en la rotación para desatascar al equipo. Su posicionamiento y su timing reboteador es otro de los grandes argumentos que ha sabido explotar en college, lo mismo que su trabajo en el poste bajo. Además de sus buenas condiciones técnicas, es un jugador de gran IQ que sabe leer muy bien las jugadas y asistir a sus compañeros desde el poste alto, bajo o tras pick-and-roll, pero lo que sí que se le echa en falta en este caso es disponer de un mayor control de su cuerpo y -especialmente- un mayor control de balón, donde a día de hoy le cuesta mucho poner el balón en el suelo. Con sus características y ganando la velocidad y la movilidad de un Nikola Vucevic o un Nikola Jokic -yendo todavía más al alza- estaríamos ante un jugador con una carrera NBA más que sobrada.

A día de hoy todos los mocks le dan en una posición de Segunda Ronda baja o directamente undrafted. ¿Tiene opciones de jugar en la NBA? Por supuesto, jugadores con menos talento que él han acabado haciendo carreras largas en la NBA. La gran incógnita será si alguna franquicia será capaz de apostar por él como jugador de rol con los puntos negativos que presenta su juego para la NBA, y no en una posición de ‘jugador franquicia’ como casi siempre ha tenido en la universidad. En cualquier caso, ojalá tenga suerte y consiga hacerse un hueco.

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