Santi Aldama y un destino brillante

Santi Aldama y un destino brillante

Todo esfuerzo tiene su recompensa, y tras un año para olvidar marcado por las lesiones por fin hemos podido disfrutar de Santi Aldama en todo su esplendor, libre de problemas físicos, y por poco lleva él solo a Loyola (MD) al mismísimo March Madness.

Los scouts no se han olvidado de él, ni él ha olvidado que la NBA es su gran sueño. Llegan unos meses donde Santi deberá de tomar una decisión vital en su futuro.

 

Santi Aldama, la decisión

Ha sido un año muy raro en la Patriot League, que ha sido la única conferencia de toda la Division I en comenzar a arrancar su temporada en el mes de enero debido a la pandemia –así al menos lo decidió el comité de la conferencia- resultando también en un calendario muy atípico, sin non-conference salvo programas muy puntuales, un calendario de conferencia donde muchos partidos tuvieron que ser cancelados, otros tantos re-ubicados a última hora e incluso nos hemos encontrado con programas que se han enfrentado hasta en seis ocasiones con los mismos oponentes -Loyola (MD) y Lafayette se conocen ya demasiado bien. Una auténtica locura.

Eso sí, hemos podido disfrutar del primer año completo -entiéndase por completo jugar desde enero hasta marzo- de Santi Aldama, la gran perla nacional que el año pasado estuvo muy limitado por problemas físicos y que este año desplegó todo su arsenal. Su espectacular temporada ha atraído el interés de buena parte del país, y ya es considerado finalmente uno de los mejores jugadores Mid-Majors de la nación. Pero llega el mes de abril, un mes crítico para el estudiante-atleta: ¿Seguir en la universidad un año más o empezar su carrera profesional?

Estos dos últimos años Santi ha concedido varias entrevistas a medios nacionales que básicamente se interesaban por él por el mismo motivo: «¿Y la NBA?«. El canario, siempre muy diligente, respondía de manera similar en todas las ocasiones: «Los estudios son mi prioridad, la NBA siempre estará ahí«. Una respuesta que sorprende a mucha gente dado el brillante futuro que tiene el ala-pívot, pero que es perfectamente normal teniendo en cuenta que Santi viajó a Estados Unidos para compaginar una carrera universitaria con el baloncesto, algo que en España es prácticamente imposible. Y más en una universidad perteneciente a la Patriot League, universidades de alto prestigio académico donde, por cierto, Santi está obteniendo unas notas buenísimas en Business Management. Es razonable pensar que Santi quiera finalizar sus estudios antes de emprender una nueva vida, en caso contrario no hubiera habido motivo para haber viajado a Estados Unidos y ya habría estado jugando a gran nivel en ACB.

El pasado 14 de abril Santi anunció finalmente su esperada decisión: «he decidido poner mi nombre en el NBA Draft 2021 a la vez que mantengo mi elegibilidad universitaria«. No puedo decir que sea algo que pille de sorpresa porque sin duda es la opción más plausible para un chico cuyo sueño es jugar algún día en la NBA: conocer todo el proceso de elegibilidad NBA, tener entrevistas con miembros de franquicias NBA, workouts para conocer su actual stock de draft y no renunciar a seguir jugando en college un año más para ganar más experiencia y seguir mejorando en su juego.

 

Santi Aldama, el futuro

Ahora bien, llegan unos meses muy intensos para Santi donde debe centrarse en disfrutar. Trust the process. Han sido cientos los early-entries que han inscrito su nombre para este próximo NBA Draft 2021, además de los jugadores seniors y los internacionales que son automáticamente elegible o se inscriban también de antemano. Los miembros de los staff de las franquicias NBA tendrán mucho trabajo y mucho que evaluar, porque la competencia de aquí a julio promete ser atroz.

Somos lo que somos por las decisiones que tomamos a lo largo de nuestro camino, y ahora a Santi se le presenta ante sí una bifurcación vital. El caramelo de la NBA es muy suculento y goloso, y tiene ante sí una oportunidad ante la que muchos chicos de su generación suspiran por tener alguna vez en su vida. Unos tomarían ese camino sin discusión alguna, sin pensárselo dos veces, bien por necesidad como por merecimiento, e incluso por ambas cosas. El camino de la universidad también está abierto para tomar, para seguir evolucionando y tratar de terminar sus estudios. Porque tampoco hay que lanzarse de cabeza al primer intento, porque la NBA sigue estando ahí, a un palmo de distancia, y porque lo que vive como universitario no lo va a volver a vivir en la vida.

Ruta 1: La NBA

El paso que muchos aficionados españoles esperan. Santi es una de las grandes esperanzas del baloncesto español en la próxima década, un jugador llamado a marcar diferencias y a convertirse en uno de los mejores jugadores de baloncesto español en mucho tiempo. De hecho, sería el primer jugador español de la historia en salir elegido en el NBA Draft desde la NCAA. Yo creo que jugará en la NBA tarde o temprano, y eso lo marcará en buena medida cómo logre venderse de cara a los scouts NBA estos próximos meses, porque si bien todos pensamos que es un jugador con un talento de Primera Ronda en USA raro es el Mock que lo coloca allí. ¿Porque no lo merece? No, porque probablemente su trayectoria en la Patriot League –pobre a nivel de equipo– no le ha beneficiado, aunque ha estado enorme a nivel individual. La pregunta de verdad aquí sería… ¿merece la pena irse hoy al NBA Draft sabiendo que será Segunda Ronda o puede que undrafted?

Ruta 2: Volver a la NCAA, pedir el transfer

Mucha gente lo demanda: ¿por qué Santi no pide el transfer y juega en una universidad de mayor renombre deportivo? Es una opción muy tentadora, y ya de hecho muchos analistas en Estados Unidos se sorprendieron por el hecho de que Santi se decantara por Loyola (MD) en lugar de formar parte de un programa Major, que sin duda le ofrecería una beca deportiva. Pero aquí Ivo Simovic jugó un papel fundamental, y todos conocemos ya el resto de la historia. Uno de los grandes impedimentos por el que Santi no está considerado más alto en los Mocks es porque los Greyhounds no han tenido una temporada con rivales de mucha entidad deportiva -de hecho no tuvieron calendario non-conference debido a la pandemia como casi toda su conferencia, y empezaron a jugar un par de meses más tarde que el resto- y los scouts NBA desconocen el nivel real de Santi Aldama ante programas y jugadores de proyección profesional o NBA. Sus 21.2 puntos, 10.1 rebotes y 1.7 tapones de media por encuentro en su año sophomore fueron muy alentadores, pero engañosos de cara a que una franquicia NBA se gaste una elección de draft importante en él. ¿Jugar en una Big Ten, Big 12, SEC, PAC-12, ACC… ayudaría a mejorar ese stock? Desde luego. Pero no sé si es una opción que el grancanario contemple.

Ruta 3: Volver a la NCAA, volver a casa

Como dije en el artículo anterior, Santi consideró acceder a la NCAA por un gran motivo por encima del resto: tener un título universitario a la vez que seguía progresando como jugador de baloncesto, algo que en España es imposible hacer. Terminar sus estudios en Loyola (MD) debe ser su otra gran motivación a estas alturas porque, como decía antes, la NBA siempre estará ahí, y qué mejor lugar que hacerlo en la universidad donde lleva ya dos años creciendo y estudiando. Loyola (MD) es también una universidad de gran prestigio académico, y Santi un estudiante formidable, eso juega también a su favor. Si sus estudios prevalecen por encima de todo ésta será la opción elegida por Aldama sin ninguna duda, tratando en lo deportivo de conseguir -esta vez sí- el Player of the Year de la Patriot League y llevar a los Greyhounds al NCAA Tournament. Y si además el equipo logra formar un non-conference medianamente competitivo, mejor para él.

¿Qué opción crees que elegirá Santi Aldama?

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